domingo, 16 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
La empresa pretende el despido de 22 compañeros

El pasado dia 11 de noviembre la dirección propuso el despido de 22 compañeros para garantizar la viabilidad de la empresa durante este periodo de crisis que se prevee que inicie su recuperacion a finales de 2010.
Desde CCOO defendemos la continuidad de TODOS los puestos de trabajo y conscientes de los momentos dificiles que sufre la economia,proponemos medidas que garantizan la viabilidad de la empresa y el futuro de todos los trabajadores.
-El expediente de regulación temporal de toda la plantilla
-Promover las bajas incentivadas
-La prejubilación de parte de la plantilla
Todas las medidas en conjunto o tomadas individualmente son garantia de continuidad tanto para la actividad de la empresa como para el mantenimiento de la plantilla.
Conseguir un acuerdo de este tipo con dirección de empresa es asegurar que tanto los intereses
de los trabajadores como del Grupo Etex son los mismos y no son otros que hacer de la fabrica de Portillo un proyecto de futuro.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Trabajo estudia jubilar a los 60 años a los empleados de la construcción

Trabajo estudia jubilar a los 60 años a los empleados de la construcción
Los dos sindicatos mayoritarios llamaron ayer a la puerta de Trabajo para mostrar que aún quedan recovecos por explorar en el diálogo social. Su propuesta: permitir a los trabajadores de la construcción que con 60 años puedan jubilarse «con todos los derechos».
Es decir, con la misma prestación que recibirían si agotasen la edad legal de retiro (65 años). Por ahora, han logrado arrancar a Celestino Corbacho el «compromiso» de estudiar la iniciativa, según revelaron tras la reunión los portavoces de ambos sindicatos.
En la práctica, la medida apartaría del mercado laboral –con datos tomados de la última Encuesta de Población Activa (EPA)– a 86.800 trabajadores, de los cuales 57.800 son asalariados;22.100 autónomos y 6.900 están en el paro. Pero ahí no acaban las cifras, pues la propuesta tiene una vocación permanente.
Esto significa que si Trabajo accede en los próximos meses a rebajar la edad legal de retiro de los primeros 90.000 trabajadores que cumplen los requisitos en la actualidad, a la vuelta de la esquina se topará con otros 300.000 empleados del ladrillo que ahora rondan la cincuentena.
Desde CCOO insisten en que quien debe ahora armar este rompecabezas es la Seguridad Social. Aunque no debe tardar, porque su objetivo es que las bases del plan se asienten en el actual proceso de diálogo social, a sabiendas de que su desarrollo legislativo será largo. «Cuando nos hablen de costes, sacaremos los nuestros», señaló el secretario general de FECOMA-CCOO, Fernando Serrano Pernas.
Para los artífices del plan, la factura para la Seguridad Social será gravosa. Pero más lo son «las prestaciones por desempleo; los subsidios por incapacidad temporal e invalidez; y las bajas por enfermedad», directamente relacionadas con la construcción.
Con los datos en la mano, si se tiene en cuenta que la pensión media por jubilación se sitúa en los 1024,2 euros/mes y el gasto medio por desempleado ronda los 800 euros/mes, a quien no le salen los datos es a Trabajo.
En especial, al secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, encargado de orquestar este ambicioso plan. Su preocupación es cómo podrá afrontar la caja común de los contribuyentes, limitada por la caída de los ingresos de las cotizaciones, pagar de golpe y plumazo a estas 90.000 personas.
Su posición es clara: «No». En cambio, el ministro demuestra una mayor «sensibilidad» con un sector especialmente golpeado por la crisis. No hay que olvidar que la construcción generó en octubre 55.700 parados nuevos respecto a octubre (un 138% más) y los expertos advierten de que el ajuste del ladrillo se reforzará, si cabe, en el primer semestre del próximo año.
Con este telón de fondo, al ministro le toca elegir: si enviar al paro a los trabajadores mayores de 60 años o allanar el camino para que puedan jubilarse anticipadamente. Para el secretario general de MCA-UGT, Manuel Fernández ‘Lito’, este ‘o blanco o negro’ se explica por que los trabajadores de la construcción se ven expulsados del mercado laboral al ser considerados poco productivos o permanecer largos periodos de baja por enfermedad. Además, tras el parón inmobiliario, la recolocación de los parados es una misión imposible. El ministro lo sabe.
Se vuelve a abrir la caja del gasto
Pese a que el vicepresidente económico acaba de afirmar que ya no queda «margen de maniobra» para seguir aumentando el gasto social, Trabajo abrió ayer la puerta para de la hucha presupuestaria que recelosamente vigila Solbes. Las fuentes cercanas al Departamento consultadas señalan que el plan de jubilaciones anticipadas en la construcción supondría aliviar las cargas del Inem. Y matizan: «Tampoco había margen para las moratorias de las hipotecas de los parados y al final ha salido adelante».
Los sindicatos lo tienen claro: «Ha llegado la hora de hacer justicia». Esperan que en los próximos meses el Gobierno les anuncie una respuesta. «No vamos a estar cuatro años mareando la perdiz. Prefiero no pensar qué pasará si la respuesta es negativa», advierten desde uno de los brazos sindicales.
Los dos sindicatos mayoritarios llamaron ayer a la puerta de Trabajo para mostrar que aún quedan recovecos por explorar en el diálogo social. Su propuesta: permitir a los trabajadores de la construcción que con 60 años puedan jubilarse «con todos los derechos».
Es decir, con la misma prestación que recibirían si agotasen la edad legal de retiro (65 años). Por ahora, han logrado arrancar a Celestino Corbacho el «compromiso» de estudiar la iniciativa, según revelaron tras la reunión los portavoces de ambos sindicatos.
En la práctica, la medida apartaría del mercado laboral –con datos tomados de la última Encuesta de Población Activa (EPA)– a 86.800 trabajadores, de los cuales 57.800 son asalariados;22.100 autónomos y 6.900 están en el paro. Pero ahí no acaban las cifras, pues la propuesta tiene una vocación permanente.
Esto significa que si Trabajo accede en los próximos meses a rebajar la edad legal de retiro de los primeros 90.000 trabajadores que cumplen los requisitos en la actualidad, a la vuelta de la esquina se topará con otros 300.000 empleados del ladrillo que ahora rondan la cincuentena.
Desde CCOO insisten en que quien debe ahora armar este rompecabezas es la Seguridad Social. Aunque no debe tardar, porque su objetivo es que las bases del plan se asienten en el actual proceso de diálogo social, a sabiendas de que su desarrollo legislativo será largo. «Cuando nos hablen de costes, sacaremos los nuestros», señaló el secretario general de FECOMA-CCOO, Fernando Serrano Pernas.
Para los artífices del plan, la factura para la Seguridad Social será gravosa. Pero más lo son «las prestaciones por desempleo; los subsidios por incapacidad temporal e invalidez; y las bajas por enfermedad», directamente relacionadas con la construcción.
Con los datos en la mano, si se tiene en cuenta que la pensión media por jubilación se sitúa en los 1024,2 euros/mes y el gasto medio por desempleado ronda los 800 euros/mes, a quien no le salen los datos es a Trabajo.
En especial, al secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, encargado de orquestar este ambicioso plan. Su preocupación es cómo podrá afrontar la caja común de los contribuyentes, limitada por la caída de los ingresos de las cotizaciones, pagar de golpe y plumazo a estas 90.000 personas.
Su posición es clara: «No». En cambio, el ministro demuestra una mayor «sensibilidad» con un sector especialmente golpeado por la crisis. No hay que olvidar que la construcción generó en octubre 55.700 parados nuevos respecto a octubre (un 138% más) y los expertos advierten de que el ajuste del ladrillo se reforzará, si cabe, en el primer semestre del próximo año.
Con este telón de fondo, al ministro le toca elegir: si enviar al paro a los trabajadores mayores de 60 años o allanar el camino para que puedan jubilarse anticipadamente. Para el secretario general de MCA-UGT, Manuel Fernández ‘Lito’, este ‘o blanco o negro’ se explica por que los trabajadores de la construcción se ven expulsados del mercado laboral al ser considerados poco productivos o permanecer largos periodos de baja por enfermedad. Además, tras el parón inmobiliario, la recolocación de los parados es una misión imposible. El ministro lo sabe.
Se vuelve a abrir la caja del gasto
Pese a que el vicepresidente económico acaba de afirmar que ya no queda «margen de maniobra» para seguir aumentando el gasto social, Trabajo abrió ayer la puerta para de la hucha presupuestaria que recelosamente vigila Solbes. Las fuentes cercanas al Departamento consultadas señalan que el plan de jubilaciones anticipadas en la construcción supondría aliviar las cargas del Inem. Y matizan: «Tampoco había margen para las moratorias de las hipotecas de los parados y al final ha salido adelante».
Los sindicatos lo tienen claro: «Ha llegado la hora de hacer justicia». Esperan que en los próximos meses el Gobierno les anuncie una respuesta. «No vamos a estar cuatro años mareando la perdiz. Prefiero no pensar qué pasará si la respuesta es negativa», advierten desde uno de los brazos sindicales.
jueves, 6 de noviembre de 2008
II Congreso del FECOMA Castilla-León

Los proximos dias 13 y 14 de noviembre se celebrará en Avila el II congreso de la federación regional del FECOMA.
Tres de los delegados a este congreso son compañeros de Euronit,que se ponen a vuestra disposicion por si quereis disponer del informe general del congreso o cualquier otra información que demandeis.
martes, 4 de noviembre de 2008
Y sin embargo,no hicieron nada

Como muchos de vosotros ya sabreis la resolución del tribunal superior de justicia de Castilla y Leon se ha pronunciado en contra de la demanda de los trabajadores de la ahora Euronit,antigua Uralita,de cobrar el plus de peligrosidad por no haber cumplido la empresa con el desamiantado de las instalaciones como se habia comprometido.
Creo que quedo claro en los juicios oyendo hablar al del puro que no habian hecho nada,bueno si una limpieza de la ostia, que es mas segun sus palabras que un desamiantado y poco mas.Todos vosotros sabeis que no hicieron absolutamente NADA.
Aun asi la justicia afirma que cobramos mas de lo que debiamos y que eso es debido a que lleva implicito el plus de peligrosidad,por mas que lo pienso no dejo de asombrarme.
Y lo hace comparando a un oficial de fabricacion(lo mas bajo dentro de fabrica y lo que somos la mayoria) con determinado grupo del convenio general,que casualidad aqui no se quieren tocar las categorias pero para temas judiciales es lo primero que se analiza y resulta que somos mas en papel que en la realidad,tiene cojones la cosa.
Que habia concurrencia de convevio es una cosa pero las "excusas" dadas no me parecen serias.
NO DESAMIANTARON,NO TENEMOS EL PLUS DENTRO DEL SUELDO Y SOMOS LA MAYORIA OFICIALES DE FABRICACION.
Y sin embargo,perdimos.
Daros las gracias compañeros por ser valientes y defender nuestros derechos,hemos chocado contra el muro de la burocracia y las leyes,pero ha quedado claro que jamas volveremos ha fiarnos de su palabra.
Mil gracias y deciros que hemos ganado en dignidad.
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Sindicalismo útil. Actuar para transformar la sociedad

Autor:
Observatorio Sociolaboral 63
El sindicalismo sólo puede ser concebido como sujeto de cambio social. De ahí que el sindicalismo está obligado a actuar y está obligado a actuar con un fin determinado: el sindicalismo está obligado a actuar para transformar la sociedad. Ese es su gran desafío, hoy como ayer; lo que el sindicalismo tiene que asumir de manera inequívoca si no quiere perder su propio sentido, su propia razón de ser.
Ahora bien, como toda acción, la acción que emana del sujeto sindical tiene que tener los objetivos claros, pero también debe contar con estrategias definidas, y para esto último, para definir correctamente la estrategia sindical, es preciso interpretar correctamente cuáles son las claves que configuran la sociedad actual en su actual complejidad, saber dónde se sitúan los intereses de los trabajadores y trabajadoras, identificar qué formas adopta el conflicto general.
A partir de ahí, la estrategia sindical tiene que bascular sobre la capacidad de iniciativa, sobre el incremento cualitativo de las propuestas, sobre la definición de una nueva perspectiva de participación sindical en el establecimiento de las relaciones laborales, en el establecimiento de las condiciones de trabajo, en el establecimiento de los criterios sobre los que debe sustentarse el modelo de sociedad; en definitiva, una estrategia para intervenir en todo aquello que determina las condiciones de vida del conjunto de la clase trabajadora, y para que esa intervención se salde ganando en equidad, ganando en igualdad, garantizando el efectivo ejercicio de cuanto configura la condición de ciudadanía, aumentando y afianzando el propio protagonismo sindical.
En función de todo ello el sindicalismo tiene que abordar también sus propios retos como sujeto, sus retos organizativos, empezando por su elemento nuclear, del que el sindicalismo cobra su fuerza y su legitimidad: la organización y cohesión de la propia clase trabajadora, para lo que la participación es un factor inexcusable a la vez que esencial, y para lo que se que precisa también de la unidad de acción del sindicalismo de clase, de tal modo que no se parta de una fractura siempre indeseable, aunque pueda ser coyuntural y esporádicamente inevitable.En el terreno laboral, lo primero que constatamos es la fragmentación y diferenciación del colectivo trabajador, tanto en su vinculación con el empleo como en las condiciones en que se desempeña el trabajo. Esas condiciones de empleo y de trabajo fragmentadas inciden en la acción colectiva de los trabajadores y, por tanto, suponen el primero de los retos que el sindicalismo debe afrontar. Y debe hacerlo imprimiendo una nueva orientación a la Negociación Colectiva, una orientación que le permita revitalizar todo su potencial a través de la configuración del convenio colectivo de sector como la auténtica e inequívoca instancia completa de regulación de las relaciones de empleo y de trabajo en su ámbito, y desdeñando, por tanto, orientaciones o líneas de interpretación mas económicas que regulativas.
Se trata de un planteamiento que conlleva una repercusión importante respecto de la estrategia sindical en la empresa y al papel de la sección sindical dentro de ella, y que habrá que ir definiendo, pero hay que incorporar esa dimensión al sindicalismo en su elaboración cotidiana, comenzando por abordar desde la propia negociación colectiva una revisión de los ámbitos de negociación, de los funcionales ante todo, pero también de los territoriales, prestando especial atención a los procesos de segregación de empresa al objeto de la que negociación colectiva dé respuesta a espacios actualmente desprotegidos, sabiendo que este giro radical tiene implicaciones que no podemos obviar en la medida en que se dan en un contexto globalizado, lo que proporciona una dimensión supranacional y transnacional de las relaciones laborales en el que, precisamente, juega un papel muy importante el modelo de negociación colectiva, que tiene que ir poniendo las bases para que éste mire hacia fuera y no actúe exclusivamente en función de la empresa, el sector o el país en el que se negocie.
Dicho de otro modo: el sindicalismo tiene que impulsar su propia capacidad de negociación más allá de las fronteras nacionales; también su propia capacidad de movilización Y para afrontar esta perentoria necesidad en las mejores condiciones, se requiere de un movimiento sindical fuerte a nivel global, y que tiene que ser capaz de articular, igualmente, propuestas y respuestas locales.
El sindicalismo por tanto tiene ante sí el desafío de articular su auténtica dimensión transnacional, lo que influye, de manera determinante, en cómo debemos concebir las organizaciones sindicales de carácter nacional. Una concepción que debe bascular sobre el principio de la confederalidad; y es que, efectivamente, confederalidad no es sólo ni principalmente el conjunto de normas o reglas por el que se vinculan distintas organizaciones entre sí; confederalidad es, ante todo, representación general de los derechos e intereses de los trabajadores, partiendo de su diversidad, defendidos y promovidos desde un programa compartido e inspirado en valores que identifican al sindicato y lo diferencian de otras organizaciones sociales o políticas.
El sindicalismo debe, en paralelo, afrontar un nuevo desafío, también vinculado a la fragmentación de la clase trabajadora, y que no puede ser resuelto íntegramente a través de iniciativas que incidan en el entorno laboral, como es el modelo social sobre el que se articula el entramado laboral.
La progresiva injerencia del mercado en la prestación de servicios básicos, así como la consideración especulativa de otros, singularmente de la vivienda, hacen que el poder adquisitivo de los salarios se vea significativamente mermado, en una espiral creciente que el sindicalismo debe atajar, sin duda, a través de una negociación colectiva que permita la recuperación del poder adquisitivo; pero no es menos cierto que una posición ofensiva por parte del sindicalismo debe tener como objetivo comprometer al Gobierno en la profundización del Estado del Bienestar en nuestro país.
Es ahí donde también tiene mucho que decir el sindicalismo de clase, reforzando la acción general, es decir, su vertiente sociopolítica, haciendo del diálogo social una prioridad real, con contenidos sustantivos, promoviendo negociaciones y, eventualmente, acuerdos que incidan, configurándola como un derecho, sobre la garantía efectiva en el acceso a bienes y servicios básicos para el conjunto de la sociedad y, significativamente, para sus sectores más vulnerables al riesgo de pobreza y exclusión social, no desde una concepción asistencial, sí desde la concepción de cohesión y equidad que está en la base del modelo social europeo.
Por eso el sindicalismo no puede mirar hacia otro lado cuando se plantean políticas desfiscalizadoras que, a la postre, no sólo están cambiando servicio por mercado, sino que, además, imposibilitan que se acometan otra serie de inversiones necesarias para compensar los graves déficit que aún existen en nuestro país y que son determinantes para garantizar la sostenibilidad de los servicios públicos y los sistemas de protección social en la medida en que lo son para garantizar la sostenibilidad del propio crecimiento económico.
Efectivamente, en España se ha abierto camino un modelo de competencia basado en la presión sobre el factor trabajo, lo que significa el desplazamiento del debate sobre competitividad de su verdadero centro de gravedad, que siendo, efectivamente, la empresa, no es el vínculo con el factor trabajo a la baja lo que la determina, sino la capacidad de las empresas de generar valor añadido. Esto es, medidas que favorezcan la modernización y el reforzamiento del tejido productivo, inversión tecnológica, formación, redes comerciales, producto, mercado, es decir, aspectos centrales que tienen que ver en lo sustantivo también con la organización del trabajo. La centralidad que debe adquirir el impulso a la economía productiva frente a la excesiva financiarización actual y, en este marco, el impulso también a un modelo de competitividad que revierta en una efectiva reducción de las desigualdades sociales y en el cuidado y preservación del medio ambiente, no son asuntos ajenos al sindicalismo, que debe, por el contrario, situar como un elemento estratégico, la participación sindical en los procesos de innovación, que además debe vincularse a los nuevos desafíos que se han de producir en el seno de las empresas, y que exigen de éstas espacios de participación en materia de organización del trabajo.
Se trata, en definitiva, de que los trabajadores perciban la utilidad del sindicato; sin embargo, es importante que entendamos bien qué se quiere decir con “utilidad”. La utilidad del sindicalismo reside de manera casi exclusiva en su capacidad para responder a intereses sociales de carácter general, y para ello tiene que reforzar su propia capacidad para captar los intereses y las necesidades de aquellos a los que representa; capacidad para presionar, negociar y acordar; capacidad para unir voluntades políticas y sociales; tiene que situar la participación en el centro del discurso y de la práctica sindical.
Dicho con mayor rotundidad: sólo puede haber sindicato si se hace sindicalismo, y no se puede hacer sindicalismo a espaldas de los trabajadores o a pesar de ellos.
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lunes, 3 de noviembre de 2008
Un poco de humor

¿QUÉ ES EL ÉXITO?
-A los 3 años,... no mearse.
-A los 6 años,... recordar lo que hiciste en el día.
-A los 12 años,... tener muchos amigos.
-A los 18 años,... tener carnet de conducir.
-A los 20 años,... tener relaciones sexuales.
-A los 35 años,... tener mucho dinero.
-A los 50 años,.. tener muchísimo dinero.
-A los 65 años,...tener relaciones sexuales.
-A los 70 años,... tener carnet de conducir
-A los 75 años,... tener muchos amigos.
-A los 80 años,... recordar lo que hiciste en el día.
-A los 85 años,... no mearse.
Hay que joderse... ¡Las vueltas que da la vida!!
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¿Que pasa con la vacuna de la gripe?

Como sabeis quien este año se apunto para vacunarse contra la gripe en la empresa,han recibido una carta donde se les indica que debido a que no existen instalaciones en la fabrica no se podrian efectuar las vacunaciones este año.Tambien se ha dicho que el coste de dicho tratamiento preventivo es demasiado caro para que la empresa se haga cargo de ello.
No existe ningun acuerdo que regule la vacunacion contra la gripe en fabrica.Pero partiendo de la base de que la vacunacion contra la gripe en España es universal y gratuita,que una empresa como la nuestra no sea capaz de seguir con una costumbre que lo unico que busca es la prevencion de la salud de sus trabajadores es lamentable.
En la reunion del Comite de Seguridad y Salud del 30 de septiembre se pregunto sobre la vacunacion contra la gripe y se contesto que se haria como en años anteriores.En plena campaña de vacunaciones se comunica que no se realizara por motivos economicos o de logistica.Sin tiempo de reaccion para solucionar este problema,nos estamos vacunando en la seguridad social.
Desde CCOO mantenemos que la aplicacion de las vacunas debe significar un gasto testimonial ,y que es una medida de prevencion importante de nuestra salud.No se nos puede llenar la boca de prevencion y no saber administrar unas vacunas anuales.Esto si que merece una investigación ¿O no?.
Campaña de vacunación contra la gripe y neumococo
La Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Sanidad, pone en marcha la campaña regional de vacunación contra la gripe y el neumococo, que se desarrollará entre el 15 de octubre y el 21 de noviembre de 2008.
El objetivo de esta campaña es disminuir los efectos de la enfermedad (complicaciones, hospitalización y mortalidad) en la población de Castilla y León, protegiendo a los grupo de mayor riesgo en los que la enfermedad es potencialmente grave.
Como viene siendo habitual, la campaña de vacunación antigripal se lleva a cabo conjuntamente con la vacunación frente al neumococo. Ambas vacunas se recomiendan a partir de los 60 años y en grupos de riesgo.
La novedad que contempla la campaña de ese año es la utilización de dos tipos de vacuna de gripe en la población general: vacuna de virus fraccionados y vacuna adyuvada. Esta última permite alcanzar mayor protección en las personas mayores, en la que la vacuna convencional es menos eficaz, por lo que el destino de estas vacunas será los mayores de 75 años y las personas institucionalizadas.Asimismo, este año se realiza una campaña especial para sensibilizar y promover la vacunación entre el personal sanitario (trabajadores de Atención Primaria, Especializada y Servicios de Emergencias). Estos trabajadores, esenciales para la comunidad, tienen un mayor riesgo de padecer la gripe. Pueden transmitir la gripe a pacientes con patología de alto riesgo, tanto en medio hospitalario como en la Comunidad. La vacunación a estos grupos poblacionales y de riesgo residentes en Castilla y León es universal y gratuita.
La principal medida para prevenir la gripe y el neumococo es la vacunación. Pero además, se pueden adoptar medidas higiénicas sencillas para evitar su transmisión como la protección al toser o estornudar y el lavado frecuente de manos.
Nuevo BOICCOOT Nº37

El boletin informativo que edita la Secretaria de Salud Laboral de Castilla y Leon,tiene un nuevo numero en la calle,el correspondiente al periodo del 1 al 15 de Noviembre de 2008.
Podeis acceder a el a traves de: http://www.castillayleon.ccoo.es/webcastillayleon/menu.do?Areas:Salud_laboral:Publicaciones:Periodicas:4422
¿De qué cultura de prevención hablamos?

Articulo de opinión de Gregorio Benito Batres, experto en salud laboral.Bajado de la Fundacion Sindical de Estudios:http://www.fundacionsindicaldeestudios.org/
La cultura consiste en el conjunto de modos socialmente adquiridos de pensar, sentir y actuar de los miembros de una sociedad concreta. Marvin Harris.
Coincidiendo con la definición y entendiéndola con carácter general, hemos de advertir y constatar la concurrencia, bajo una cultura hegemónica o dominante, de diversas culturas subalternas, agrupadas en torno a distintas características sociológicas: clase social, edad, sexo, lengua, etnia, geografías, etc. Todo ello en una sociedad concreta y referido a los modos de pensar, sentir, actuar y vivir de los distintos grupos que conforman dicha sociedad. Es conveniente, también, tener en cuenta el carácter histórico y dinámico de la cultura y su evolución, y los cambios de cultura hegemónica en el acontecer histórico de las sociedades.
El tan aludido, y casi nunca analizado terminológicamente “propósito de fomentar una auténtica cultura preventiva, mediante la mejora de la educación…”, recogido en la exposición de motivos de la ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales, nos deja en una interpretación no comprometida y en una medida acorde con la concepción krausista de los cambios sociales por medio de la educación, necesario, pero no suficiente, en conflictos de clase.
Es conveniente aclarar que a lo largo del articulado de la ley, y en otras normas relacionadas, se establecen responsabilidades y responsables. Pero hay un salto entre lo general y lo concreto que permite una extendida manipulación de “la cultura de la prevención”. Prueba de ello es que, aparentemente, todo el mundo está de acuerdo en lo positivo del término y su necesaria aplicación. Sin embargo, en lo cotidiano, se expresan concepciones e interpretaciones muy distintas sobre las causas y los remedios ante los accidentes y las enfermedades que origina el trabajo. Políticos, Administraciones, empresas y sindicatos se acusan mutuamente y hacen referencia a muy distintas causas, responsabilidades y medidas.
La inclusión de los términos “cultura de la prevención”, en la exposición de motivos de la Ley, no tiene una importancia menor o meramente formal, ya que debe conformar el espíritu de la misma y, además, ha sido de los términos más utilizados en la vida material de la norma. Cientos de documentos, protocolos, informes, planes, estrategias; solicitudes de financiación para formación, investigación, subvención, etc. incorporan, imprescindiblemente, los términos “cultura de la prevención”
De la propia inclusión de la frase en la norma se deduce la necesidad de sustituir una anterior cultura dominante de la prevención, -¿falsa por contraposición a auténtica?-, hoy anticuada y todavía viva, por no sustituida.
Sin embargo, en el fenómeno de la cultura, construir otra distinta pasa, imprescindiblemente, por un proceso de de-construcción de la antigua. Proceso, que no es, precisamente, ni fácil, ni sencillo, en el caso de comportamientos profundamente arraigados en una sociedad. Concepciones como el sufrimiento, el dolor y el riesgo como factores naturales del trabajo y su aceptación pasiva, tanto en sus raíces religiosas como laicas, tienen como consecuencia lógica medidas de prevención vinculadas a protecciones santorales o al destino. Las referencias tan habituales a la suerte o a la desgracia, a la casualidad, siguen conformando la cultura de nuestra sociedad.
El mantenimiento de estas concepciones en pleno siglo XXI no es fruto ya del desconocimiento, lo mantiene y estimula el beneficiario como en la novela negra, hay que preguntarse por el beneficiario.
Ello es fácilmente reconocible en interpretaciones habituales de temas relacionados con la salud laboral. Son frecuentes las divergencias en las primeras declaraciones públicas después de un accidente laboral. Los empresarios, en el mejor de los casos, insisten en el error humano o en la casualidad, de lo que se deduce sutilmente la responsabilidad del trabajador, cuando no le culpan explícitamente. El olvido habitual del árbol de causas y de la cadena de fallos, centra el acontecimiento en una sola causa: la más inmediata y directa, en la que evidentemente se encuentra actuando, físicamente, el trabajador. El empresario se encuentra normalmente a kilómetros de distancia.
Sin embargo, hoy hay plena coincidencia en el origen multicausal de los accidentes, la necesaria seguridad del entorno de trabajo y la preeminencia de los medios de prevención colectivos sobre los individuales. Lo más frecuente es que se produzca más de un fallo. Todo ello confirmado por las normas legales y técnicas.
El tratamiento periodístico del accidente laboral como suceso de consumo informativo inmediato transfiere a la investigación el conocimiento, en profundidad, de las causas. Para la finalización de dicha investigación, el hecho ha dejado de ser noticia y sólo en casos extraordinarios se publica.
¿Qué razón lleva a seguir insistiendo a algunos agentes en determinadas culturas falsas de la prevención?: Por una parte sobrevive con cierto arraigo una cultura culpabilizadora del trabajador y a él se han dirigido los mensajes a lo largo de muchos años en los temas de salud laboral, y por otra es evidente el origen capitalista-industrial de esa cultura y el claro interés económico al que responde.
La construcción de un sistema de cobertura de las contingencias profesionales basado en la responsabilidad objetiva del empresario y una concepción meramente indemnizatoria y reparadora, vigente en nuestro país desde la Ley de 1900, no debe servir para eximir al mismo del cumplimiento riguroso de las normas de prevención. Precisamente la nueva cultura que apunta la ley, y que debe expresar y aplicar sin ambigüedad, debe poner el acento en evitar el daño con la eliminación del riesgo en su origen. Limitarse a una cultura indemnizatoria o reparadora, sin duda necesaria pero no anticipadora, es la consecuencia de una cultura que concibe el accidente y la enfermedad laboral como inevitables.
Sólo un proceso de de-construcción en sus orígenes de esa interesada cultura y una reconstrucción basada en los nuevos conocimientos y en nuevas formas de pensar, sentir y actuar sobre las condiciones del trabajo hoy, van a hacer posible una nueva cultura de la prevención transformadora.
Si te interesa el tema :http://www.redsegsoc.org.uy/070830varios1.pdf
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